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Fr. Fernado Reflections / Reflexiones

June 28, 2020
God sees all the good we do.

28 de junio de 2020
Dios ve todo el bien que hacemos.

Let us not grow tired of doing good,
for in due time we shall reap our harvest,
if we do not give up.
                                                                     Galatians 6:9

How often have we done something for someone only to later think, “no good deed goes unpunished”? We lend a tool to a neighbor and are sued when they hurt themselves. We make a meal for someone and are reprimanded because the bread isn’t gluten-free. We have a play date to give someone a break and are still waiting for their return six hours later. These situations, and many more like them, are demoralizing and depressing. Should we throw in the towel on trying to do good? Absolutely and emphatically—no, we should not!

We are not called to do good and help others just so we can feel good about ourselves. Service does not guarantee any recognition in this life, not even the appreciation of others. We have been tasked with doing good because it is God’s will for us. He sees all that we do and try to do for others. God knows the sacrifices we make in service to others. He will reward us. There will be no lawsuits, no gluten complaints, no black holes of lost time—only abundant blessings in proportion to our deeds.

Jesus reminds us in today’s gospel that being His follower is often hard. Yet the heart of our Christian identity is service to others. Jesus tells us that God sees all the good that we do and will reward us abundantly in heaven.

No nos cansemos de hacer el bien,
porque a su debido tiempo recogeremos
nuestra cosecha, si no nos rendimos.
                                             Gálatas 6:9

¿Con qué frecuencia hemos hecho algo para alguien, y luego pensamos: “que mal nos pagan por tanto esfuerzo”? Le prestamos una herramienta a un vecino que luego nos demanda porque se lastimó. Preparamos una comida para alguien y nos critican porque el pan tenía gluten. Organizamos relevar a alguien para que tome un descanso, y seis horas después aún estamos esperando que regrese. Situaciones como éstas, y muchas más son desmoralizantes y deprimentes. ¿Deberíamos tirar la toalla al tratar de hacer el bien? La respuesta es absoluta y enfática: NO. No deberíamos hacerlo!

No estamos llamados a hacer el bien y ayudar a otros únicamente para que nos sintamos bien con nosotros mismos. El servicio no nos garantiza ningún reconocimiento en esta vida, ni siquiera el aprecio de los demás. Se nos ha encomendado hacer el bien porque es la voluntad de Dios para nosotros. Él ve todo lo que hacemos y lo que tratamos de hacer por los demás. Dios conoce los sacrificios que hacemos al servicio de los demás. Él nos recompensará. No habrá demandas, ni quejas, ni tiempo perdido, solo abundantes bendiciones en proporción a nuestros actos.

Jesús nos recuerda en el evangelio de hoy que ser Su seguidor es a menudo difícil. Sin embargo, el corazón de nuestra identidad cristiana es servir a los demás. Jesús nos dice que Dios ve todo el bien que hacemos y nos recompensará abundantemente en el cielo.

Transfiguration